UNA CICATRIZ UNIFICADORA
Por Imara Arredondo
De momento sentimos y pensamos cosas que hace cinco años atrás nos eran ajenas... Nunca antes nos preocupamos por los actos terroristas acaecidos en España por ejemplo, o en Irlanda del Norte, o
en Rusia, o en cualquier otra parte del mundo, y era solamente porque de forma egoísta, nos hacíamos los desentendidos ante el dolor ajeno... porque nos creíamos indestructibles.
Hoy sin embargo, América gime ante el acecho de los terroristas que
desde el 11 de septiembre del año 2001, desarticularon la tranquilidad de nuestra nación.... hoy la cicatriz de un acto repugnante y desolador, nos une en una malla indestructible y genuina. Una malla humana que rodea cada lugar, cada rincón, cada milímetro que pueda ser blanco de la maldad asesina e inescrupulosa de quienes se amparan en la religión para atentar contra la inocencia y la paz del mundo.
Ya estamos conscientes de que no somos los privilegiados que un día creímos ser, ya hemos ex-perimentado la tristeza, el dolor y el miedo ante las amenazas de quienes nos quieren derrotar...
Ya nos hemos dado cuenta de que el terrorismo solo se
detiene con mano dura... y eso es lo que hemos visto en
los últimos meses con la guerra de Irak.
No nos
mantengamos quejándonos y criticando lo que ha hecho o
ha dejado de hacer la administración Bush... luchemos
juntos y apoyemos los esfuerzos de América para librar a
todos los Americanos, no importa de cual de las Américas
provenga, del flagelo del terrorismo...
¡Ya está
bueno de criticar! Claro, es doloroso ver cuántas vidas
se han perdido y se siguen perdiendo cada día... pero
cuando criticamos al presidente Bush por la guerra de
Irak, no nos ponemos a pensar en cómo estaríamos si no
hubiera habido guerra... quizás todos los que han caído
en esta penosa lucha contra el terrorismo estuvieran
junto a sus familiares, pero no precisamente vivos...
Quizás ya Sadam Hussein y Osama Bin Laden hubieran
podido penetrar sus malos instintos, sus armas nuclears,
sus plagas y todo el armamento biológico que han
acumulado por décadas, y hubieran acabado
totalmente con nuestra nación... y todos estaríamos en
la lista de los mártires...
Es ilógico
pensar que una guerra se forma por gusto... estamos en
el siglo XXI, de manera que debemos pensar acorde... Si
tenemos que luchar, luchemos. Si tenemos que defender
nuestras vidas y la de nuestros hijos, hagámoslo... pero
dejemos de echarle la culpa a otro por los problemas que
nosotros mismos con nuestra actitud derrotista,
criticona y ridícula hemos creado... O si no,
preguntemos a los familiares de las personas inocentes
que murieron el 11 de septiembre... ¿Bush tuvo la culpa
del peor ataque terrorista de la historia de Estados
Unidos? ¿Cuál era nuestra salida? ¿Esperar a que nos
mataran o salir a pelear por defender nuestra nación?
Sí, es
triste y doloroso ver como todos los días mueren
soldados estadounidenses en las filas de la guerra... y
ya las pérdidas humanas suman más de mil, pero... ¿acaso
no mueren diariamente cientos de personas
estadounidenses a manos de personas sin escrúpulos, a
causa de pandilleros y por vendettas del crimen
organizado... a veces los criminales matan a los
policías, y los bomberos mueren tratando de salvar a
alguien de un fuego... así es la vida, tenemos que
enfrentar el mal para salir con bien, y es hora de tomar
el toro por los cuernos y aceptar que la guerra era
inminente, que no había otra salida para salvar a
nuestra nación de la muerte por armas biológicas... el
que no quiera darse cuenta de eso, está en el borde de
la ignorancia... no importa a qué afiliación política
usted pertenezca, el civismo es lo primero, y si Ud.
tiene una gota de civismo está consciente, aunque no lo
acepte ante los demás que EE.UU. tenía que tratar de
luchar en contra del terrorismo al precio que fuera
necesario...
Y a fin de
cuentas, todas las personas, ya sean policías, bomberos,
conductores de ambulancia o los que se enlistas en las
filas del ejército, ya sea el Navy, los Marines o el
ARMY, saben que en algun momento van a correr riesgos.
De igual forma, sus familiares están conscientes de esto...
No solamente es bueno enlistarse para tener una carrera,
eso implica un compromiso con nuestra nación y si llega
el momento de ir a la guerra, no hay de otra... Quizás
no suene bonito, pero hay que estar claritos del papel
que juega un cadete en las filas del ejército... son
entrenados para la guerra a cambio de una carrera... y
si hay que ir a la guerra y dar la vida por defender la
nación, eso es parte de los riesgos y beneficios.
El otro día conversando con alguien dije una frase que luego se me quedó impregnada, “debe haber una buena razón para todo esto”, e inmediatamente me di cuenta de que la razón es la unidad que nos hacía falta y que
todavía no. Todavía estamos contemplando ideas erróneas,
siguiendo propósitos y agendas personales y no queremos
darnos cuenta del peligro que acecha a nuestra nación.
Tenemos que
tener fe en que vamos a librar la guerra contra el
terrorismo, tenemos que seguir viviendo, tenemos que seguir adelante y sólo la fe en que nuestro gobierno está haciendo todo lo posible para ampararnos del
flagelo terrorista nos proporciona la fe que nos permite dejar a nuestros hijos en las ecuelas cada mañana, lejos de nuestro regazo.
Y esa fe que nos hace seguir hacia adelante aunque las cosas que se nos presentan sean desalentadoras, es lo bueno que hemos aprendido
en los últimos años, a tener mayor fe en Dios y en sus designios, y rezar por los que perecieron en el Martes Negro
y todos los que han dado sus vidas por salvar a nuestra
nación y que les de resignación a su familia, al mismo
tiempo que debemos dar gracias a Dios por las nuestras, valorizar más nuestra vida y a nuestros seres queridos.
La cicatriz unificadora es invencible. Nuestro país ha de salir adelante porque todos estamos unidos por el dolor, todos hemos sangrado por la misma herida, pero ya es hora de que tomemos las riendas de nuestro futuro y sigamos adelante, con fe y espe-anza... llevando nuestra fe como estandarte y nuestro orgullo patrio como amuleto. Eso nos hace invencibles,
pero solo si estamos unidos por una misma causa:
derrotar al terrorismo.
Algo que no podemos olvidar, es nuestro deber como ciudadanos para poder ayudar de mejor manera a nuestra nación... tenemos que votar. Nuestro voto es nuestra voz.
Recordemos que el
4 de octubre es el último día para inscribirnos para votar y hagamos uso
el 2 de noviembre de este privilegio como ciudadanos.
Salgamos a votar, y hagamos que nuestro voto cuente.
Nuestro voto
puede ayudar a nuestro futuro.