
WILFREDO
LAM: EL MAS UNIVERSAL
DE LOS PINTORES CUBANOS
La historia
del arte moderno en Cuba comienza en la primera mitad de la
década de los veinte, al regreso de los artistas que
habían emigrado en busca de nuevos horizontes, y quienes
fueron influenciados con las ideas vanguardistas de los viejos
centros europeos.
Por lógica
el choque entre los artistas plásticos locales que mantenían
su línea académica, y los intelectuales de avanzada,
que querían renovar la tradición artística
incorporando su propia estética a la plástica
local, fue notoria.
Hasta
ese momento imperaba la influencia de la Escuela de San Alejandro
surgida a principios del siglo XIX, digna representante del
del arte cubano. En este grupo se incluyen Wilfredo Lam, Amelia
Peláez, Víctor Manuel García, René
Portocarrero, Flora Fong, Manuel Mendive, Rita Longa, Antonia
Eiriz, Tomás Sánchez, Eduardo Abela, Jorge Arche
y Carmelo González.
La
Jungla óleo-papel de 228 x 240 cm, la obra que
realizó en menos de 20 días fue vendida en 300
pesos al Museo de Arte Moderno de New York, donde todavía
se encuentra. Sobre esta obra Don Fernando Ortiz comenta: La
Jungla, no es jungla, ni manigua, ni selva, ni monte,
ni breñal. Se ve el trópico la luz deslumbradora
de su país, y la riqueza de su vegetación. En
su arquitectura verde sólo hay cañas de azúcar,
hojas de palma, de tabaco, de maíz, de malangas, de plátanos
y de yerba mala, un poco enredo de bejucos; y apenas hay otras
frutas que las de tropología folklórica cubana:
güiros, mameyes, caimitos, guanábana. Son frutas
aún colgantes en la materna planta, rara vez desprendidas
para tentación de boca. No son una naturaleza muerta
sino naturaleza viva. Hay flora, fauna y humanidad
de plantación, vega y siterío. Eso es Wilfredo
Lam y su obra: una verdadera obra de arte.
El primitivismo
modernista, una influencia de Breton y Picasso comienza a sembrar
la necesidad de la búsqueda de una forma de expresión
más auténtica. Surgen nuevas corrientes, se abren
nuevas rutas, se busca en distintas formas, la expresión
del alma nacional.
Emerge el
movimiento vanguardista en la isla. La nueva plástica
cubana empezieza a buscar su propia identidad y da lugar a la
adaptación de la influencia negra y campesina al arte,
producto del contacto de artistas con el mundo moderno, se nota
la gran influencia que los cubistas en la plástica cubana
y es en ese momento que entra en el cuadro el máximo
exponente del Vanguardismo en Cuba, y quien es considerado el
más universal de los pintores cubanos.
Nació
en Sagua la Grande en 1902 y como sus contemporáneos,
estudió en la Academia de San Alejandro durante la primera
parte de la década de los veinte.
Lam se traslada
a Madrid donde trabaja en el estudio de Fernando Alvarez Sotomayor,
director del Museo del Prado. Luego va a París donde
comienza su gran amistad con Pablo Picasso quien consideraba
que el artista cubano era un verdadero pintor, según
sus propias palabras.
En 1939
Wilfredo Lam organiza su primera exhibición individual
en la Galería Pierre Loeb. Durante la segunda guerra
mundial se enfrenta al surrealismo creando lazos fuertes con
este movimiento. A partir de 1941 se interesa de forma especial
en la escultura Africana y conjuntamente con Breton y Masson
visita Martinique, lo que marca para siempre su obra que a partir
de entonces denota rituales salvajes y junglas tropicales.
Su obra
entremezcla el surrealismo y el expresionismo abordando temas
cubanos de forma muy personal. En los años cuarenta visitó
Cuba y se involucró bastante en los rituales religiosos.
Su pasión por la santería florece luego de una
visita a Haití. Hasta su muerte en 1982 trabaja alternando
entre Cuba, Nueva York y París y entremezclando su propia
identidad a su obra.
tiene como sus dos principales cuadros La Jungla,
que aparecea la izquierda y que se encuentra en el Museo de
arte Moderno de Nueva. York, y La Silla, (una reliauiq
del Museo de Bellas Artes de la Habana, Cuba), además
de muchas otras obras que constituyen la expresión pura
de los cultos sincréticos del Caribe, expuestas mediante
síntesis de técnicas del surrealismo y el cubismo.
Su fama
es internacional y su obra forma parte de las mejores colecciones
de arte contempóraneo del mundo. En 1943 recibió
el galardón de ser nombrado el hijo predilecto
de Sagua la Grande, y el premio Guggenheim International
Award, en New York.
Sin lugar
a dudas, Wilfredo Lam es el pintor cubano más universal
de todos los tiempos.