December 04, 2005
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Tradiciones Boricuas

 

Por Yvette Canoura

  

Aunque los centros comerciales ya están decorados anunciando la Navidad desde el mes de septiembre, la época navideña en Puerto Rico comienza oficialmente la noche del Día de Acción de Gracias cuando muchas familias salen a comprar el arbolito.   

 


Ese fin de semana, la gente adorna sus casas con guirnaldas y lucecitas alrededor de las plantas y los jardines de sus casas.  Los trineos con Santa Claus se observan sobre el techo mientras que frente al hogar no puede faltar la escena de los Tres Reyes Magos junto al nacimiento.  Los inflables y las figuras tridimensionales hechas en “foam board” poco a poco se han ido integrando a las decoraciones en los pasados años.  Dentro de las casas, la mayoría de la gente pone un árbol natural bien decorado que llegada la Nochebuena esta repleto de regalos.

En la Lomita de los Vientos frente al Capitolio rumbo al Viejo San Juan, se puede encontrar un nacimiento electrónico o viviente con los Tres Reyes Magos montados en sus camellos.  Los animales, cortesía del zoológico, son un gran atractivo para grandes y chicos por igual.  Y no podría faltar un paseo por el Viejo San Juan regiamente decorado con guirnaldas y luces por todas las calles en anticipación a las festividades.

 Las parrandas, aunque hoy día menos comunes, todavía forman parte de la tradición navideña.  Grupos de amigos se reúnen tarde en la noche para sorprender a otros, que ya están dormidos en sus casas, con música y canto de aguinaldos despertando no solo a los dueños de la casa pero al vecindario entero.  Los sorprendidos, que ya han recibido varias claves para sospechar que sus amigos les van a llevar una parranda en cualquier día, se preparan con comida y bebida para empezar el festón.  Después de par de horas de comer, bailar y cantar, los dueños de la casa se unen a la parranda y van de casa en casa a sorprender a otros.

En los últimos años, se ha organizado la Parranda del Pavo donde cientos de personas, amigos y desconocidos, se reúnen en el estacionamiento del centro comercial Plaza Las Américas y le dan “parrandas avisadas” a figuras publicas del país.   

 La moda y el buen vestir  que caracterizan a los puertorriqueños se refleja en su esplendor en la Nochebuena y en despedida de año, dos fechas donde la gente estrena sus mejores ropas, especialmente las de brillo, aunque sea para una fiesta en el patio de sus casas.

"Las Parrandas aunque hoy día menos comunes, todavía forman parte de la tradición navideña...."

La noche del 24 de diciembre es para la familia.  Todos se reúnen a comer y a disfrutar de los festejos.  En la cocina se siente el aroma del lechón o pernil asado, el arroz con gandules, los pasteles, las morcillas, el arroz con dulce, el tembleque, el majarete y el coquito que son parte esencial de una Navidad en Puerto Rico.  Hasta el pavo, tradicionalmente usado solo el Día de Acción de Gracias, se ha incorporado a las fiestas navideñas para los que quieren comer una carne más saludable.  El pavo se rellena con mofongo o yuca dándole ese toque caribeño.  Después de una buena cena en familia, muchos se preparan para asistir a la Misa de Gallo para conmemorar el nacimiento de Jesús.   Aunque los adultos tratan de dormir hasta tarde en la mañana, ya al amanecer los niños se levantan ansiosos por abrir los regalos que les dejo Santa Claus bajo el árbol.

El 31 de diciembre la familia y amistades se reúnen para la despedida de año.  La gente come las 12 uvas cuando el reloj marca las doce simbolizando prosperidad para el nuevo año, algunos echan agua por los balcones de sus casas para alejar todo lo malo y que entre lo bueno, también riegan azúcar alrededor de sus hogares para alejar la “salazón” y atraer la dulce suerte.  En las calles se oyen los petardos, cohetes, las bocinas y se ven los fuegos artificiales.  La gente, vestidas en sus mejores ropas, celebra con música, comida y bebida.  Por televisión o radio se sigue el conteo hasta que el reloj da las doce seguido usualmente por el “Brindis del Bohemio.”  Afuera se escucha el alboroto, mientras que adentro todos se besan y se abrazan deseándose un Feliz Año Nuevo.

Tal vez la fecha más especial y significativa para los niños es el seis de enero, Día de Reyes.  La víspera de Reyes los niños recogen hierba para los camellos y la ponen dentro de una caja de zapatos bajo la cama junto con una lista de los regalos que desean.  Si los niños se han portado bien durante el año, los Reyes paran en sus casas y les dejan sus regalos mientras que los camellos se comen la hierba.  A la mañana siguiente los niños buscan bajo la cama en anticipación de encontrar los regalos.  Ese día muchas familias salen de pasadía para el campo y visitan a parientes que no han visto durante el año.

 

El famoso cantante puertorriqueño Danny Rivera junto con un grupo de artesanos locales tallaron en mármol unas figuras de15 pies de alto de los Tres Reyes Magos.  Las figuras, localizadas en una loma en el pueblo de Cayey, se ven desde la carretera.  El Día de Reyes varias familias frecuentan el área para admirar de cerca el trabajo artístico.

 

En Puerto Rico se rehúsan a decirle adiós a la Navidad terminado el Día de Reyes.   Las “octavitas” son los ocho días después del seis de enero que marcan el final de la época navideña pero por si eso fuera poco son seguidas por ocho días más “los octavones.”   Durante las octavitas se celebran las Fiestas de la Calle San Sebastián en el Viejo San Juan.  Por tres días, el pueblo celebra el final de la Navidad con canciones, baile y comida desde las 12  del mediodía hasta que la última persona se vaya, usualmente en la madrugada.   

 

Sin lugar a duda lo más importante de la época navideña es la familia y con ella el seguir de las tradiciones que nos hacen un pueblo.  Desde la comida hasta la música, el espíritu de la gente y nuestras costumbres hacen la Navidad en Puerto Rico una experiencia inolvidable; una celebración tan memorable que ya terminada la gente comienza a hacer planes para lo que será la próxima Navidad.

Receta Navideña

Coquito

Sirve 12-16

1 lata (15 onzas) crema de coco

1 lata (14 onzas) leche condensada

2 latas (12 onzas cada una) leche evaporada

2 tazas ron blanco

1 cucharadita de canela en polvo

1.       En un envase combine la crema de coco, la leche condensada, la leche evaporada y el ron. 

2.       Con una batidora eléctrica, mezcle todos los ingredientes añadiendo la canela.

3.       Vierta el coquito en botellas de vidrio y mantenga refrigerado.

4.       Antes de servir, agite la botella varias veces.

5.       Sirva en copas como cordial y rosee con una pizca de canela.


 

 

 
 
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