Liborio
representa al legitimo campesino cubano, ataviado
con sombrero de yarey, guayabera blanca de hilo,
pañuelo rojo al cuello y machete al cinto.
El diccionario Larousse lo recoge como "nombre
genérico del hombre cubano" que
por extensión representa al pueblo cubano.
Liborio está siempre dispuesto a sacar
su machete de la vaina para eslomar (deslomar)
a los sinvergüenzas que hacen fortuna en
la política y en el gobierno a costa
del desdichado guajiro cubano, como dice él
con gracia.
Esta
era la imagen que, representando a Cuba, nunca
faltaba en los carnavales, fiestas de disfraces
y en los desfiles; no solo en Cuba antes de
Castro, sino en las paradas y fiestas guajiras
del exilio, donde con nostálgica vehemencia,
aparece de vez en cuando Liborio.
Hoy,
cuatro décadas después, este personaje
en sí, como símbolo del pueblo
cubano no ha cambiado. Lo que sí es diferente
es su representación, es decir, su imagen
y vestimenta.
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Cortesía de Estampas Folclóricas
Cubana
Liborio, José Chiu
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Sigue
siendo el mismo hombre sufrido, pegado a la tierra, con
sombrero de guano, pero ha perdido su inmaculada guayabera
blanca. Viste una camisa raída, unos pantalones
desgarrados y anda descalzo. Ya no lleva su machete al
cinto, ahora lleva atado a uno de sus pies una gruesa
cadena de metal de la que arrastra una pesada bola de
hierro, igual al grillete que llevaba nuestro apóstol,
José Martí, cuando estuvo en prisión
a los diecisiete años. Es irónico si no
fuera desgarradoramente triste.
Después de más de un siglo transcurrido,
estamos como Mar-tí, en el punto de partida.
¿Verdad que es penosa la estampa de los años
finales de este siglo veinte?
Esperamos que en el siglo XXI, nuestro personaje pueda
regresar para que su ausencia solo haya sido temporal,
como un pliegue en la tela del tiempo.
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