
Cundo
Bermúdez nació en La Habana en 1914 y por los
últimos 65 años ha maravillado al mundo con
su arte. Su larga trayectoria comienza en 1937, luego de salir
de la Universidad de La Habana para dedicarse en cuerpo y
alma a la pintura.
Para Bermúdez el placer de pintar es lo más
importante, 'disfruto la pintura como Mozart disfrutaba su
música' ha dicho en muchas ocasiones, añadiendo
que algunas personas se preocupan por postulados filosóficos
o el caos universal, pero para él más importante
que la bomba atómica, es la celebración de la
forma y el color. Algo que ha demostrado con la fructífera
carrera que lo ha llevado a convertirse en el primer maestro
cubano vivo que haya vendido una obra en subasta por el más
alto precio visto.
Por supuesto que nada es fácil y todo comienzo implica
sacrificios. En sus comienzos, al decidir que su vocación
por los pinceles era más fuerte que sus estudios de
derecho, Cundo comienza colgando sus lienzos de troncos de
árboles junto a otros pintores que empezaban
pero no tomó mucho tiempo para que Cundo Bermúdez
se convirtiera en uno de los favoritos y hoy por hoy es uno
de los pintores clásicos, considerado como uno de los
pintores cubanos vivos de mayor relevancia en nuestros días.
El pasado mes de junio Cernuda Arte presentó un Homenaje
a Cundo Bermúdez, donde pudimos constatar la
diversidad del pintor que combinando una turbulencia de colores
y figuras geo-métricas, logra un perfecto equili-brio
en sus obras. Sus cuadros despliegan fantasía, sensualidad
y solidez. Sus modeloso son perso-najes que cobran vida mientras
uno analiza su obra. Tiene nombres despampanantes, como en
'Saliendo a Cenar Anacleto y Madame", 1997, un gouche
sobre papel que desborda erotismo y matices llamativos.
Su obra es completa, realizada, un conglomerado de figuras
y colores que han llevado a este fecundo artista por caminos
del éxito dándole un lugar entre los más
importantes pintores cubanos de nuestros tiempos.