

El
danzón: Cadencioso y melodioso. Fino e ini-gualable.
Maravillosamente suave y enajenador. Un género bailable
derivado de la danza criolla cubana que fue creado en la ciudad
de Matan-zas en el siglo XIX por Miguel Failde. Un género
musical que fue estrenado el primero de enero de 1879 en una
sociedad matancera y llegó hasta los más elegantes
salones de los country club cubanos con el danzón titulado
"Las Alturas de Simpson".
El danzón constituye el pri-mer logro de Faílde.
Más tarde José Urfé lo integró
con elementos rítmicos que provenían del son.
Pero no es hasta que Antonio María Romeu lo reforma
que el danzón se convierte en el preferido de todos.
Romeu, uno de los más grandes músicos que ha
dado la historia musical cubana le da un estilo singular a
este género y utilizando un viejo son, elabora la interpretación
de "Tres Lindas Cubanas", estrenada en 1926, dándole
un sabor único a este género que se convierte
en al baile nacional -cubano. Es así como Antonio Maria
Romeu se consolida como un genuino danzonero.
Antonio María Romeu nació en Jibacoa en 1876.
Se le conoce como el Mago de las Teclas por su maravillosa
interpretación del piano. Además de pianista
fue músico, compositor, director de orquesta de baile,
en fin, una nota importante en el pentagrama nacional cubano.
Desde los ocho años ya se vislumbraba como un virtuoso
de la música y a los doce años compone su primera
obra. Su música comienza a escucharse en la capital
en 1899 interpretando al piano danzones po-pulares, que dan
lugar a la creación de una orquesta llamada charanga
francesa y la acertada introducción del piano en agrupaciones
danzoneras.
Sus composiciones musicales en el género del danzón
se calculan en más de 500 piezas entre las que se destacan
Mar-cheta, Siglo Veinte, Jibacoa y La flauta mágica.
Otros danzones famosos son: Almendra, Papá Montero,
El Bom-bín de Barreto, Tres Lindas Cubanas, Las Perlas
de tu Boca, Flores Negras, Si llego a besarte, Engancha Carretero
y El Cadete Constitucional entre muchos otros.
En 1911, Romeu alcanza el clímax de su popularidad
por la gran aceptación de sus danzones vocalizados
por importantes intérpretes cubanos como Fernando Collazo
y Bar-barito Diez. Sin lugar a dudas, Antonio Maria Romeu
era reconocido como el músico favorito de los danzoneros
y junto a Barbarito Diez, puso al danzón en la cima
de la popularidad.