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La Compañía /
The Company
 


Los Olores Cubanos
Por BELKIS CUZA MALE

En la novela de Francisco Umbral "Trilogía de Madrid", el protagonista-autor, -Umbral es sin duda ambos- habla todo el tiempo del olor que percibe, que parece perseguirlo por la ciudad, el olor de "arroz a la cubana".


¿Un plato típico de Cuba que no conocemos? Pues no, Umbral está hablando del casero arroz blanco, con huevos fritos y plátanos maduros.


¿Lo están ustedes oliendo ahora? Pues según él, Madrid estaba inundado en una época de "arroz a la cubana", esa combinación que en parte les debe el mérito a los esclavos africanos, quiénes fueron, se dice, los que trajeron de su tierra el hábito de freir los plátanos maduros.


¿Puede haber olor a cubano? Es tan dulce como su sabor mismo, y va dejando una grata estela de recuerdos.


No se equivocaba Umbral al hablar de la intesidad de este olor esparciéndose por todo Madrid en una época en que los cubanos exilados traían también en sus valijas sus olores más queridos. Los familiares y humanos. Como el rico olor a café recién colado, o el del humo del tabaco en la sobremesa.


¿Olores cubanos? Sí, el de la tierra húmeda tras un aguacero; el del viento que arrastra los residuos de los cañaverales quemados; el del jazmín del cabo en la noche de los bateyes; el del rocío oliendo a esencia del alma; el del frijol colorado y el frijol negro humeando en la cocina; el de la carne de cerdo asándose entre hojas de guayaba; el del mar salpicando la piel de La Habana; el del agua de violeta de los bebés; el las sábanas almidonadas, azuleadas y planchadas de nuestras abuelas; el del limonero junto la ventana, ahí en el patio; el de la suave ternura del agua de coco; el de los deliciosos postres que asocio a encajes, canela y vainilla, arroz con leche, natilla, flanes, mantecados, boniatillos, toronjas en almíbar. El de las frituras de bacalao, el de los moros con cristianos.


Los niños de Cuba, ahora en tierras del exilio, no han olvidado sus olores y sabores. Paula, mi nieta llegó a mi casa hace unos días con una botellita escondida en su mochila, y un ruego. "Abuela, quiero que me hagas arroz con leche como el de la señora López, te traje la vainilla". La señora López, la vecina de mi nieta, se alimenta todavía con los olores de Cuba, y a su vez alimenta a Paula con el espíritu de la isla.


¿A qué le huele Cuba? Sí, huele diferente, supongo. Huele distinta al resto del Caribe y, por supuesto, al resto del mundo.


Cuba huele a Cuba. A sol y arena. Huele a sus versos, a sus canciones. Huele a lo que huelen los colores de la vida. Huele a energía buena, a energía radiante. Huele a tierra negra y a tierra colorada. Huele a sazón con ajo, cebolla y ají. Huele a perejil sobre el pargo. Pero sobre todo, huele a recuerdos, a tafetanes y tules, a rosas disecadas entre los libros. Huele a talcos, a Colonia 1800, a lavanda, a romero para ennegrecer elpelo; huele a brillantina -¿Tres flores o Palmolive?- en el cabello de los hombres; huele a jabón Candado, a las coladas de ropa; huele a añil, que es olor a cielo.


Un día llegué a la puerta de una casa, acá en Fort Worth, donde me habían dicho que vivían unos cubanos. No lo sabía. Pero aún sin haber tocado, el olor que salía por las rendijas de puertas y ventanas no dejaba lugar a dudas. Era el olor de un maravilloso ajiaco. Luego que me presenté comenzaron a llegar otros olores, como si la isla entera hubiese también entrado en aquella hemosa casita.


En épocas de cruenta escasez, que los cubanos le decían "período especial", la gente no podía vivir sin el jabón, el talco y el agua de colonia para los niños. Es histórico ya que los cubanos se bañaban con un jabón que se alquilaban entre sí. Y que a pesar de la falta de agua, siempre dejaban un cubo para bañarse.
Inventores como son, los cu-banos de la isla encontraron una fórmula a base de alcohol y de no sé cuántas otras cosas para combatir el olor a sudor.


Parodiando al poeta, "toíto te lo perdona un cubano, menos el olor a sudor". Y en general, el mal olor. El exceso de celo por la limpieza, por oler bien.


Menos Fidel Castro, él es, sin duda, la excepción a la regla. Al menos, tenemos algo más que nos diferencia de él. El olor, el olor a limpio, a sol, a luna, a cielo, a palma y amar pacífico.

Autor Desconocido

NOTA DEL EDITOR:
Agradecemos a una de nuestras suscriptoras, Adis Peraza por haber compartido con nosotros esta maravillosa descripción de los olores cubanos.
Hubiéramos querido saber quien es el autor para poder darle el crédito que merece.
Por el escrito, consideramos que debe vivir en el área de Texas, y tiene una nieta que se llama Paula... De todos modos... Felicitaciones por hacernos recordar tan maravillosos olores.
Pedimos al autor se comunique con nosotros escribiéndonos a: Pregones, P.O. Box 56-1782, Miami, FL 33256-1782.

 

 
 
 
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